Gotas en vena

Miro de reojo la gota que se forma en el extremo de la bolsa de suero.
Gota.
Cada una de ellas, al caer, me aparta de mi enfermedad, me permite avanzar.
Gota.
Pero una tras otra van llenando mi interior de un veneno que acabará con la enfermedad.
Gota.
El precio de curar el mal es depender de una duda que me perseguirá durante meses.
Gota.
Dudas y más dudas. ¿Merece la pena vivir con una eterna sensación de equivocación?
Gota.
Cierro los ojos y trato de no pensar.

Fuente de la imagen: Wikipedia

Un comentario sobre “Gotas en vena”

  1. Esta cadena que me une aún a la vida está formada por cada una de esas gotas; la fuente de donde emanan se vacía a cada segundo.
    La Soledad, esa caprichosa amiga que me entretiene en estos momentos, está jugando con el dispositivo que permite que fluyan hacia mis venas.
    No quiero mirar qué es lo que hace; quiero mirarla a sus ojos para conocer qué me espera más allá del vacío de esa cadena que, lentamente, resbala por entre mis manos. No la podré sujetar más, madre; hace tiempo que te echo de menos, y dentro de poco podremos comer juntos como hacíamos aquellas tardes solariegas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *